Tratamiento quirúrgico del cáncer de piel

Una intervención oportuna puede marcar la diferencia

El cáncer de piel es una de las neoplasias más frecuentes a nivel mundial. Los tipos más comunes son el carcinoma basocelular, el carcinoma epidermoide y el melanoma, cada uno con características y niveles de agresividad distintos.

El tratamiento adecuado no solo busca eliminar el tumor, sino también preservar la función y la estética de la zona afectada.

¿En qué consiste el tratamiento?

El manejo principal es la extracción quirúrgica radical de la lesión, asegurando márgenes libres de tumor. Esto significa retirar completamente el tejido comprometido para reducir el riesgo de recurrencia.

Dependiendo del tamaño, la localización y el tipo de cáncer, puede ser necesario realizar una reconstrucción inmediata de la zona intervenida, procedimiento conocido como cirugía oncoplástica. Esta técnica permite restaurar la anatomía y obtener un resultado funcional y estético adecuado.

¿Siempre se necesita tratamiento adicional?

En algunos casos, según el estadiaje anatomopatológico (análisis microscópico del tejido extraído), puede indicarse tratamiento complementario, como terapia suplementaria. Cada caso debe evaluarse de manera individual, considerando:

  • Tipo de tumor
  • Profundidad de invasión
  • Márgenes quirúrgicos
  • Factores de riesgo del paciente

La importancia del diagnóstico temprano

Cuanto antes se detecta una lesión sospechosa, más sencillo es el tratamiento y mejores son los resultados. Cambios en lunares, lesiones que crecen rápidamente, sangran o no cicatrizan deben ser evaluados por un especialista.

El tratamiento del cáncer de piel no solo es curativo; también puede ser reconstructivo. La combinación de oncología y cirugía plástica permite ofrecer seguridad oncológica y armonía estética en un mismo procedimiento.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *